Realmente, el embarazo es una etapa brevísima en nuestra vida, aunque mientras lo estamos, a veces se hace eterno. 

Nos pueden las ganas de ver la carita de nuestro bebé, de tenerle en nuestros brazos. 

Pocas veces somos conscientes de la maravilla que estamos viviendo, de estar creando una vida dentro de nosotras y sentirlo de verdad.

Estamos tumbadas, acariciando nuestra tripita y sonriendo, imaginando a quién se parecerá, si sacará nuestro 

carácter, incluso si seremos capaces de estar a la altura de tal responsabilidad.

 

Después, cuando nuestro bebé nace y pasa el tiempo solemos echar de menos esa sensación,

es curioso cómo olvidamos (aunque ahora no lo creas!) 

lo menos bueno del embarazo y recordamos lo plenas y llenas de vida que nos hace sentir.

Recordamos las horas que pasamos acariciando nuestra tripita,

ese acto diario de mirarnos de perfil en el espejo mientras ladeamos la cabeza, 

buscando cualquier diferencia con el día anterior.

Las primeras veces que, dudosas, porque es una sensación nueva y extraña, sentimos moverse a nuestro bebé.

 

Quizá hoy no somos conscientes de la importancia de estas imágenes,

pero sin duda en un futuro las echaremos de menos.

Creo que toda mujer debería conservar ese recuerdo de esta etapa de su vida de una forma única,

y mi máxima es realizar las fotos que a mí me gustaría tener.

Rodeados de naturaleza, disfrutaremos de un paseo e iremos parando a hacer fotos en determinados lugares. Tanto tu pareja 

como si tienes más hijos o mascotas, podrán participar en la sesión.

 

Y como soy madre y consciente de la importancia de todo lo que rodea a nuestra maternidad, 

he querido crear un valor especial por si, además de fotografiar

tu etapa de embarazo, quieres conservar el recuerdo de recién nacido de tu bebé.

SÍGUEME EN INSTAGRAM

© Iris Gutiérrez 2019